Tengo
en el pecho una jaula,
en
la jaula dentro un pájaro,
el
pájaro lleva dentro del pecho
un
niño cantando en una jaula
lo
que yo canto.
El
viento quisiera ser:
el
viento que pasa y deja
un
paisaje estremecido en tus ojos
y en
el oído el eco.
El
eco de una voz
que
viene de muy lejos
y
muy dentro de ti te canta
que
eres tú también el viento cuando pasa.
Tengo
en el pecho una jaula,
en
la jaula dentro un pájaro,
el
pájaro lleva dentro del pecho
un
niño cantando,
en
una jaula, lo que yo canto.
La
noche quisiera ser:
La
noche que con agujas de cristal
teje
tus sueños y el delirio que te enciende
cuando
más sola estás y nada esperas,
contigo
a solas soñando
el
negro sauce de la noche que te envuelve.
La
lluvia quisiera ser.
La
lluvia mansa que cae
como
un rumor de manzanas
en
el desván de tu infancia lejos...
Y
las primas jugando a casa casa
Para
el ardor del alma
la
lluvia fresca en el valle del silencio.
Pero
tengo en el pecho una jaula,
en
la jaula dentro un pájaro,
el
pájaro lleva dentro del pecho
un niño cantando.
Amancio Prada nasceu em Ponferrada, em 1949, filho de
camponeses e é um destacado representante da Língua Galega. Na minha juventude
comprei um disco dele dedicado a Rosalía de Castro e ficou dentro de mim como
um diamante, para sempre. Quando toco esta canção na minha pobre guitarra, com
os meus pobres acordes, paro quase sempre a meio para respirar. Há qualquer
coisa no poema ou na melodia que me tolda a vista, os sentidos e a alma.
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